Vere Álvarez (@verealvarez09) | El gol de Cristiano Ronaldo a los 11 minutos no fue suficiente para asustar a la vapuleadora máquina blaugrana. Puyol, a balón parado, estableció el empate y, más tarde, Abidal marcó para sellar la remontada.
El deporte español se volvía a vestir de gala para presenciar un nuevo clásico, una lucha de titanes, que últimamente sigue un guión establecido. El planteamiento inicial de Mou ya dejaba que desear. Carvalho volvía, después de estar más de tres meses sin jugar, acompañando en el centro de la saga a Ramos, haciendo que Pepe se posicionara por delante de ellos. Raramente, Altintop se hizo cargo de la banda derecha y Lass fue nombrado compañero de Xabi. En tu campo y frente a tu afición no puedes salir a la defensiva siendo uno de los mejores equipos del mundo. En el bando de Pep no hubo hueco para las sorpresas, salvo Pinto que es fijo para la disputa de la competición copera. Tenían las ideas claras y es que le tienen cogida la medida a los blancos.
El partido comenzó con un Madrid agazapado atrás a la espera de una de sus contras matadoras. Faltó tiempo para que Benzema metiese un pase a Cristiano y, encarando con electricidad a Piqué, sacara un disparo con la zurda en el que Pinto se trastabilló. A los 11 minutos ya vencían por 1-0 pero el Barcelona está acostumbrado a estos inicios. Solo cabe recordar el inicio del partido liguero. El guión sería calcado. Cristiano se deshizo, por momentos, de la condena de los seguidores merengues, sus arrancadas en banda fueron de lo más destacado de esta primera mitad. Poco más ofreció su conjunto. Los azulgranas siguieron mimando el cuero en busca de huecos por donde colarse. En una de esas jugadas trenzadas, Alexis Sánchez aprovechó un precioso pase de Cesc, a las espaldas de la defensa, para mandar con la cabeza el balón al palo. El empuje iba de menos a más y la gran superioridad comenzaba a hacerse palpable conforme iban avanzando los minutos. La banda izquierda comenzó a ser un quebradero de cabeza para Altintop, que veía como Andrés Iniesta le hacía un nudo cada vez que galopaba por allí.
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| Puyol celebra el empate del Barcelona | mundodeportivo.com |
Ya entrada la segunda mitad comenzaría el monólogo del Barça. Y es que el Real Madrid, quitando el remate de cabeza de Karim Benzema al palo, no se acercó a la meta visitante. En una jugada de córner llegaría el empate. Una pájara entre los defensores blancos, con Pepe echándose la siesta, hizo que Puyol entrara como Pedro por su casa y mandase a la red, sin marca alguna, un centro de Xavi. La igualada dejó helado al Bernabéu. Se presagiaba lo mismo de siempre. Iniesta estuvo a punto de materializar el segundo pero su balón se estrelló en la madera. El Madrid quería obtener protagonismo en el encuentro y lo hizo por medio de Pepe, fingiendo un manotazo de Cesc y luego dando un pisotón sin venir a cuento a Messi. El argentino estuvo desaparecido aunque apareció cuando tenía que hacerlo. Cogió el balón en la línea de tres cuartos y una 'cuchareta' le bastó para dejar solo al incombustible Abidal, quien con el exterior de su bota selló la remontada. Su cuarto gol en toda su carrera futbolistica sirvió para volver a hundir al Real Moudrid.
El resultado final de 1-2 será el que el conjunto catalán tendrá que defender la semana que viene en la vuelta de la Copa del Rey. Otro duelo que traerá mucha cola. Otra nueva oportunidad para ver si el Madrid consigue levantar la situación y le planta cara al superpoderoso Barça.























